miércoles, 19 de diciembre de 2007

HOMENAJE A MIGUEL HERNANDEZ



Recordando el premio que le dieron en Elche, su amigo Carlos fenoll diría:
'Cuando recibe el telegrama salta de alegría, agitando el papelito en su mano y con un fulgor de júbilo en sus ojos me dice: "¡Mira Carlos, mira! ¡Me han dado el primer premio en Elche! ¡Viva la poesía, y yo, y tú!" Con el dinero que recauda de la leche aquella noche alquilamos un Ford y llegamos a la ciudad de las palmeras a las doce y pico. Todo estaba silencio y desierto ... Preguntamos a un sereno: "¡Che, oiga!, la dirección ... del secretario del Certamen." Después de mucho andar, desandar, llamar, molestar -tal es nuestra impetuosa impaciencia y breve ingenuidad- nos dicen que el premio no se puede entregar aquella noche, y aquellas horas. Que lo mandarían. Decepción ... "Pero ¿qué es el premio ... en metálico? No; un objeto artístico ..." Sí, es un pobre objeto, y aún más pobre como obra de arte: una escribanía ... A los dos o tres días la vendimos para restituir a su padre los "cuartos" de la leche, y todavía nos faltaban cuatro pesetas.'

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